Terrorista prefabricado


toxico

Un autónomo arruinado agarra su coche, lo llena de sustancias inflamables, sin un plan preconcebido y, por tanto, sin verdaderas posibilidades de éxito en su futura misión. Pone dirección a la sede central del Partido Popular_ formación política hoy en el gobierno_ y lo estampa con la intención de hacerla volar por los aires. Pero tan solo consigue adentrarse unos metros en el hall de la sede, provocando diversos daños materiales por efecto del impacto de la máquina de 1.500 kilos sobre un mobiliario de madera. La policía lo detiene, los equipos Tedax intervienen y se activa la alarma antiterrorista. El empresario declara. Está desesperado y quería castigar a todos los partidos, a los que considera responsables de su desesperación. ¿Cómo es posible que algo así suceda? ¿Qué lleva a una persona normal, sin antecedentes, a cometer un acto semejante? Y ya que lo hizo ¿por qué no lo preparó de una forma más metódica, con más posibilidades de éxito?

Vayamos por partes. En mi opinión, el individuo en cuestión, antes de tomar la decisión de joder su vida para siempre (y posiblemente terminar con la de otros), había caído en un estado de ánimo terriblemente dañino y con secuelas permanentes, que se conoce como “indefensión aprendida”.

En mi perfil de la red social Facebook, al conocer la noticia, comenté lo siguiente: “Ante la indefensión aprendida solo podemos esperar dos tipos de reacciones en un ser humano: la violencia contra sí mismo o la violencia contra los que considere responsables de su estado. Por otra parte, crear un entorno de indefensión absoluta, donde el resultado de todas tus acciones motivadas te lleven hacia el fracaso, puede considerarse un crimen contra las bases fundamentales de la esencia que conforma al ser humano como individuo”.

Pero ¿qué es exactamente la indefensión aprendida? Básicamente se trata de un sujeto al que exponemos a estímulos aversivos de los que no puede escapar. La indefensión aprendida, entre otras cosas, a la postre, provoca un retraso en futuros aprendizajes, creándose una expectativa de falta de control sobre cualquier evento, que además se transfiere al resto de situaciones. Cuando alguien muestra indefensión aprendida se ve incapaz de evitar otras situaciones desagradables, se considera inepto para dar una solución factible a cualquiera de los problemas en las que ha futuro pueda enfrentarse.

Voy a mostrarles un par de ejemplos de lo que es indefensión aprendida para que puedan entender mejor lo dicho: Imaginen una clase de secundaria donde se pretende motivar a los alumnos para que saquen óptimos resultados en sus estudios con diversas técnicas de alto rendimiento académico. Imaginen que de todos los sujetos elegidos para el experimento solo nos quedamos con los realmente motivados en seguir con el programa. Ahora bien, una vez finalizado el programa de motivación, sometemos a los individuos a los test correspondientes para medir sus conocimientos. Pero decidimos suspenderlos a todos independientemente de si las respuestas al examen están bien o mal. Sorprendidos preguntarán ¿cómo es posible? Entonces viene la segunda parte, les insistimos en que se requiere más esfuerzo, pero aun cuando el individuo sigue motivado y aumentando la intensidad de sus respuesta, los suspensos son el único resultado. Este es un caso concreto de como conseguiríamos inducir la indefensión aprendida, que indudablemente conduciría a los estudiantes a un estado de desmotivación, primero, y de depresión después. Pero hay otras variantes.

“El experimento de Milgram” fue una serie de experimentos de psicología social llevado a cabo por Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, y descrito en un artículo publicado en 1963 en la revista Journal of Abnormal and Social Psychology bajo el título Behavioral Study of Obedience (Estudio del comportamiento de la obediencia). El fin de la prueba era medir la buena voluntad de un participante a obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando éstas puedan entrar en conflicto con su conciencia personal. Milgram resumiría el experimento en su artículo “Los peligros de la obediencia”. Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Milgram llevó a cabo sus estudios de campo para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento. En esta otra variante de indefensión aprendida se muestra una faceta distinta en lo que se refiere a las consecuencias directas para el sujeto objeto de estudio. Aquí se consigue anular la inherente tendencia a evitar la disonancia cognitiva, actuando en contra de nuestras propias convicciones morales, o al menos de lo que creíamos que eran nuestras convicciones morales.

Para terminar, lo que quiero que entiendan es que la indefensión aprendida puede destruir a una persona, convertirla en un terrorista, en un suicida o en un individuo con un comportamiento psicopático. Es un estado realmente catastrófico que siempre deriva en violencia contra sí mismo, o violencia contra otros…siempre. En último caso, la teoría de la indefensión aprendida ha sido utilizada para explicar el mecanismo de la depresión: Cuando estamos deprimidos percibimos que nuestra situación vital es dolorosa, y no distinguimos ninguna solución ni ninguna posible vía de escape a nuestro alcance; nos sentimos mal y no podemos hacer nada para cambiarlo. El razonamiento se nubla y aún las opciones que de otra forma veríamos como viables ya no parecen ser siquiera opciones.

Lo ocurrido el 19 de Diciembre de 2014 en la sede el Partido Popular es la consecuencia directa de las políticas de un gobierno que aplasta las garantías de un sustento básico para los ciudadanos en favor de intereses financieros. Ante el fracaso del emprendedor o del trabajador por cuenta ajena, solo se consigue exclusión social: si no tienes trabajo nunca tendrás trabajo, si no aceptas la semi-esclavitud solo optarás a la dependencia o a la indigencia, si te quejas y protestas el resultado es la represión sancionadora o policial, en definitiva, que ante cualquier acto para superar la situación, el resultado siempre es coerción.

Tras los hechos vendrá esa parte en la que el político pretende hacernos creer que él es la víctima de todo esto, que un loco ha intentado matarlo. Pero obvia que otros vemos algo más allá, y que fabricar un “terrorista” para luego hacerte pasar por su víctima es la mejor estrategia para justificar las acciones represivas y las políticas que, precisamente, generaron al “terrorista”.

Desgraciadamente no será el único caso. Pero sepan que esto tan solo es la consecuencia de actos deliberados (políticas del gobierno) contra los derechos fundamentales de las personas y contra las bases fundamentales de un estado de derecho, una reacción ya estudiada, catalogada y previsible, por lo que no creo que nuestrras casta política estuviera desprevenida.

Mario López

Vocal de Piratas Extremadura

@piratext

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