Análisis del Pleno del mes de Abril


Análisis Pirata del Pleno del mes de Abril

 piratas (2)

Asistimos a un deterioro de las instituciones democráticas sin precedentes en tiempos de paz. Se levantan muros infranqueables entre el ciudadano y el Estado, como si uno fuera el enemigo del otro, se abren vías legislativas para afianzar el pensamiento único y se pretende controlar la información bajo la excusa de la protección de la dignidad del representante público. Vivimos momentos extraños, a la vez que apasionantes. El mundo dejará de ser lo que ahora es, y todos, hasta los que se sienten a salvo, sufrirán las consecuencias.

Los fantasmas que creíamos olvidados se han vuelto a materializar en el salón de casa; el Estado policial, el fascismo, el miedo… Herramientas de una oligarquía dispuesta a cualquier cosa para mantener su estatus. Se sataniza el desaliento ciudadano, el enfado y la desesperación de los que sufren la peor violencia que existe, que no es otra que la negación de lo básico. Se pretende que muramos de hambre en silencio, que dejemos que nuestras vidas se destruyan sin oponer la más mínima resistencia, que no nos defendamos de la agresión directa de una Casta que se ha alejado tanto del pueblo que ni siquiera se siente ya parte de él: “Los parias si se quieren quejar que lo hagan desnudos, y a muchos metros de mí. Que yo no los escuche, que yo no los vea, que no perturben mi paz”. Esa es la fórmula perfecta para los que nos gobiernan, y no duden que la pretenden materializar, claro está, contando con la inestimable y desnaturalizada ayuda de unas fuerzas del orden que más bien parecen mercenarios sin moral al servicio de la más corrupta y depravada estructura política, que con una visión caníbal de la economía y del mercado está devorando nuestro mundo a una velocidad inasumible.  Pero eso a los mercenarios no les importa, siempre y cuando reciban la paga a final de mes y sus hijos coman con la sangre de otros.

Menos alentador aun es cuando te percatas de que hasta los más cercanos a ti, hasta aquellos representantes públicos que se levantan cada mañana a solo unos metros de tu casa y pasean por las mismas calles y plazas, forman parte del entramado.

La sesión plenaria del ayuntamiento de Montijo, poco a poco y bajo la escasa, pero persistente presión social, va desenmascarando las verdaderas tendencias políticas de nuestros concejales, que hasta ahora habían permanecido parcialmente ocultas, al menos para la inmensa mayoría del pueblo.

Nuestro alcalde, Alfonso Pantoja, está entrando en un terreno cenagoso del que quizá no pueda salir. Pero su arrogancia aun no le deja ver el peligro.

La sesión plenaria del mes de Abril comenzó con un análisis particularmente curioso al respecto de una interesante noticia que aparecía en la prensa regional: Al parecer el gobierno municipal del PP, y que tanto habla de austeridad en el gasto, ha duplicada nuestra deuda con la banca en un 100%, y no se lo pierdan, en tan solo en un año. El alcalde, Alfonso Pantoja, salió raudo a desmentir los datos, hablando de que la noticia estaba sesgada y respondía a una manipulación politizada. Sin embargo, y conforme hablaba, nuestro primer edil iba empeorando cada vez  la situación. La deuda, en realidad existe, y sí, es cierto, se ha duplicado en tan solo un año. A pesar de ello Alfonso Pantoja llamó mentirosos a los periodistas del HOY. Aunque que vas a esperar de un hombre que acusó al periódico financiero más importante del mundo (el FINAZIAL TIMES) de organizar un complot contra su partido.

El alcalde acabó utilizando la excusa de que había tenido que endeudarse debido a ciertos “préstamos pendientes que recuelgan de corporaciones anteriores, y que a pesar de lo que algunos piensen, las deudas no prescriben”. Esas fueros sus palabras literales, mas supongo que con esto el señor Pantoja no se referiría a las quitas de deuda que el Estado español le ha ofrecido a la banca para su reconversión y rescate, porque amigo, esas deudas sí que prescriben. Por el contrario las deudas que los españoles adquieren con la banca tienen carácter de eternidad, ya sean deudas personales, hipotecarias o adquiridas por nuestros representantes públicos, sin olvidar que para que esto sea así es indispensable la acción del poder legislativo del Estado, que al fin y al cabo es el que ordena las reglas financieras internas de nuestro país.

El análisis se extendió lo suficiente para que descubriéramos ciertos aspectos de las cuentas públicas que nos hacen pensar, no solo en la futilidad de la gestión de nuestros representantes, sino también en una constante malversación de fondos no denunciada, como causa principal de nuestra situación económica global.

El alcalde tuvo la estúpida idea de ejemplificar los préstamos pendientes de otras corporaciones señalando una cifra de casi 5 millones de euros, que la corporación socialistas de Mercedes Molina solicitó para pagar una enorme deuda con la seguridad social, pero que una vez recibieron el dinero este no se usó para dicho fin, y la suma desapareció en menesteres que el pueblo montijano ignora, y que por supuesto la oposición no ha investigado.

Los Piratas tuvimos que esperar dos horas y media de divagaciones, donde tan solo se trató un tema directamente relacionado con la grave situación de Montijo, para luego poder preguntarle al alcalde sobre lo que habíamos escuchado. Pero incluso así, y sacando a relucir la vena fascista que discurre por las espaldas de Alfonso Pantoja, se mostró muy molesto con esa “mala costumbre” que está cogiendo la gente al querer intervenir una vez finalizado el pleno. Literalmente dijo que era una “cortesía que no podía convertirse en una costumbre”, cuando más bien debería pensar que en un sistema de democracia simulada, como el que tenemos en España, sería de agradecer que alguien le tuviera algo más de respeto al ciudadano y le permitiera dirigirse a sus gobernantes cuando escuchan o consideran que no se les está representando adecuadamente. Ahora bien, lo que sí me parece a mí una “mala costumbre” es que los representantes públicos consideren que el pueblo solo está para votar cada cuatro años, y el resto del tiempo vea, oiga y calle…

 Siempre y cuando se actúe con el respeto y el protocolo que exige el funcionamiento de las instituciones, no deberían existir trabas para la intervención de la ciudadanía. Pero puede que ese sea un pensamiento demasiado avanzado para elementos que están educados con los paradigmas de la transición chapucera de la España moderna, más cercanos al totalitarismo franquista y a la monarquía “borbonesca” que a una verdadera democracia participativa.

No sin resquemor el alcalde acepto nuestra intervención, que con algo de improvisación quisimos advertir no solo de lo escuchado en el día, sino sobre temas que van quedando descolgados, como es costumbre en nuestro ayuntamiento: El compañero Luis Grajera le recordó al alcalde ese compromiso que había adquirido meses antes sobre la creación de los huertos sociales, el economato y la redistribución de las casas sociales. Como siempre el alcalde nos contestó con la típica respuesta de “estamos trabajando en ello”, pero sin acento tejano. Claro está que antes nos regaló un par de insultillos, que venía a decir que “si habláramos menos y escucháramos más quizá aprenderíamos algo”.

Volviendo al tema yo sospecho que la lentitud para llevar a efecto estos proyectos, que deberían ser de urgencia, responde a que la gente del PP, como ya dijo Cospedal, no necesitan comer, y pueden pasar sin hacerlo mucho tiempo, sobre todo antes de dejar un solo recibo de su hipoteca para atrás. Pero claro, amigo Pantoja, piense usted que el resto del pueblo sí que tenemos esos caprichos, y necesitamos nuestra dosis diaria de frutas, verduras y demás vicios, como carne, pan, etc… La campaña de siembra se pasa, y cuando usted quiera reaccionar le van a servir los huertos sociales para criar cardos y caca de perro.

Luis Grajera también dejó en el aire ciertas dudas al respecto de la actitud que un gobierno municipal debería tener al enfrentarse a los casos de corrupción, cada vez más evidentes en la historia de nuestro ayuntamiento, a lo que el alcalde solo contestó lanzando acusaciones divagantes sobre gobiernos anteriores. (Creo que este hombre empieza a olvidar que el alcalde inmediatamente anterior a él fue él mismo, mas siempre se referirá a tiempos remotos como arma de distracción)

“La corrupción en un gobierno no se ejerce solo por acción, sino también por omisión”. Cuando mi compañero terminó su exposición me tocó a mí, Mario López, intentar explicarle a nuestro alcalde que hay ciertas obligaciones, que de dejarlas en suspenso lo convierten en coartífice del delito. La cosa es bien sencilla: El nuevo gobierno detecta casos turbios que pueden ser constitutivos de delitos, como una malversación de fondos. Por un lado tenemos este asunto de los 5 millones de euros que se solicitaron para pagar cuotas atrasadas de la seguridad social y que finalmente se usaron para otras cosas. El alcalde lo suelta tan pancho y pretende que no me sorprenda. Pues bien, mi razonamiento fue sencillo. Una deuda sospechosa de haber sido generada en actividades corruptas debe ser auditada de inmediato. De no hacerlo, esa deuda se convierte en deuda pública, y lo que tendría que suponer un problema solo para el político responsable, se convierte en un problema para todos los montijanos. O sea, el delito y sus consecuencias se sociabilizan. Si por el contrario el nuevo gobierno ejerce con responsabilidad, la deuda puede llegar a considerarse ilegítima u odiosa, por lo que el pueblo quedaría liberado de pagarla.  Lo mismo ocurre con las cuentas del teatro municipal, que este mes de Abril es ya la tercera vez que tuvimos que recordarle al señor alcalde que publicara los datos de la comisión de investigación para que los ciudadanos pudiéramos revisarlos y sacar nuestras conclusiones. Pero la comisión está paralizada, y llegados a este punto sospecho que verdadera la intención es dejar que los supuestos delitos que allí se pudieran haber cometido prescriban, para sí salvarle el culo a los amigotes de turno y volver a cargar sobre las espaldas de los montijanos una deuda que quizá no nos correspondería pagar. Más grave aun es la complicidad del partido socialista y la falta de interés de Izquierda Unida. Hablamos de muchos millones, hablamos de enormes sumas de dinero que se han distraído durante años, y que una vez transformadas en préstamos legales, les tocará pagarlas a los ciudadanos.

El alcalde no contestó. Salió por la tangente dándome una lista de préstamos que tiene adquirido el ayuntamiento con las entidades financieras y que yo no le pedí. Le encanta responder con datos que nadie le solicita, con asuntos que se desvían del tallo principal de la cuestión. Aunque eso, señor alcalde, puede que le funcione con la oposición plenaria. Pero con los Piratas va a ser que no.

Por lo demás la sesión transcurrió con el mismo tedio que de costumbre, con mociones infumables que solo sirven para hacer que las horas pasen, ya que dirimirlas en un pleno local, como en dicho mil veces, tiene la misma transcendencia que hablar de futbol. Pero mes tras mes los concejales se afanan en exhibir su plumaje leyendo textos de contenido político nacional, que acaban amontonados en cualquier rincón del despacho del alcalde mientras nuestro pueblo se pudre. Esa es otra de las “malas costumbres” adquiridas por nuestros representantes públicos, que se sale de toda lógica y que solo contribuye en afianzar el resquemor y la apatía que el ciudadano de a pie siente por el ejercicio político, que por cierto, a los grandes partidos les viene la mar de bien para llevar a cabo sus planes de instauración del pensamiento único.

“Malas costumbres”, señor alcalde. Yo le diré lo que son “malas costumbres”: Estamos en un pueblo de 15.000 habitantes al borde del colapso y ni usted ni su equipo tienen la menor idea de cómo enderezar la situación. Sin embargo les  molesta que un par de ciudadanos, después de haber soportado sus infecundos discursos por más de dos horas y media, se presten a señalar de forma breve y sin montar ruido un par de asuntos de interés local, que por cierto tienen trascendencia directa en la vida de los motijanos.

“Malas costumbres”, señor alcalde. Cuando un representante público de pueblo, como es usted, y que gana 5 veces el salario mínimo interprofesional, nos habla a los demás de austeridad en el gasto y recortes públicos, no solo nos insulta a los que tenemos que vivir con lo mínimo, sino que produce asco e ira reprimida, que acabará por salpicarle. Esa es otra “mala costumbre”, señor Pantoja.

Mario López Sánchez

Vocal de Piratas de Extremadura

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2 comentarios

  1. “El mundo dejará de ser lo que ahora es, y todos, hasta los que se sienten a salvo, sufrirán las consecuencias”

    “enséñale a manejar un kalashnikov”

    EXTREMISTAS! FASCISTAS!

  2. ¿Ese es todo tu argumento, Serafín? ¿Solo te has fijado en la curiosa frase que coloqué en la parte superior del blog? ¿Sabes porqué se escribió y quién lo hizo? ¿Crees que las tropas que combatieron contra Hitler eran extremistas? ¿O era Hitler el extremista? ¿Conoces algo del mundo que te rodea?

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