Análisis Pirata del Pleno del mes de Marzo.


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En una democracia real, donde existe una auténtica expresión de la soberanía popular, siempre se entenderá que no es el pueblo aquel que debe temer al gobierno, sino todo lo contrario.

En España hemos vivido un proceso transicional, que si bien se pretendió hacerlo pasar por un trámite pacífico entra la dictadura franquista y la democracia parlamentaria actual, en realidad nada tiene que ver con ello.

La presencia en la vida política nacional de frases como; “La gente de bien nada tiene que temer”, marcan una sospecha evidente de que algo no está funcionando como debiera. Esta forma de relacionarse con el ciudadano siempre ha sido la excusa perfecta con la que los gobiernos totalitarios han justificado el Estado Policial o la excesiva militarización de la seguridad pública.

“La gente de bien no tiene nada que temer”. ¿Quién no ha escuchado la frasecita en algún momento de su vida? Con ella se nos viene a decir que por mucho antidisturbio camorrero y mercenario, por mucho policía aleccionado, o por mucho militar arrogante que veas a tu alrededor, nada te pasará si eres bueno y honrado.

¿No os tranquiliza?

Al parecer, para mantener el “orden” establecido, los españoles debemos asumir cualquier conato legislativo con marcadas tendencias de totalitarización de nuestra sociedad. El mensaje se trasmite desde todos los medios de comunicación como un mantra budista, aunque hasta ahora solo ha habido motivos, en términos generales, para que sean los ciudadanos quienes temamos al Estado, y de ahí los intentos reiterados de nuestros oligarcas por apaciguar el ánimo de los que se sienten constantemente atropellados por un Sistema que no garantiza ni la seguridad real del individuo ni los mínimos establecidos de dignidad de vida, contemplados en la declaración universal de los derechos humanos, y que las fuerzas de seguridad no tiene entre sus prioridades a la hora de cumplir órdenes. O al menos es lo que han demostrado.

Por razones que en seguida entenderán, me he permitido el lujo de iniciar con esta introducción el análisis del Pleno montijano.

Como antes he dicho mantener el “orden” establecido es la aparente finalidad de las acciones de nuestra Casta política. Pero no se equivoquen, pues solo es la apariencia. En realidad estamos asistiendo a la utilización premeditada de las herramientas legislativas del Estado para conformar un nuevo poder económico-financiero, más cercano al feudalismo que a la democracia.

A nivel local es sencillo apreciar los conatos fascistas que se les exige a todo militante bien comprometido con los objetivos de los grandes partidos políticos. (PP y PSOE, sobre todo)

En el Pleno municipal de este mes, nuestro alcalde del Partido Popular, Alfonso Pantoja, ha tomado una decisión innovadora, que no queda demasiado lejos de la actitud prepotente e irrespetuosa de su antecesora socialista, Mercedes Molina, que en su día hizo desalojar la sala de pleno al completo como consecuencia de las voces aisladas de apenas media docena de vecinos, provocando con ello las iras del resto, que llevaron al asedio de los concejales y a varias horas de disturbios ante las puertas del ayuntamiento.

Alfonso Pantoja ha sido ligeramente más sutil. Minutos antes de la celebración del pleno el alcalde dio orden a la policía local de prohibir la entrada a todo aquel que no tuviera la posibilidad de asiento. Esto jamás había ocurrido en Montijo. De hecho la toma de posesión de los concejales tuvo lugar en la misma sala, y la gente se acomodó alrededor de la zona de asientos, superando con mucho el aforo, al igual que en numerosas sesiones de pleno, e incluso bodas civiles… Hasta el momento nunca se había puesto la excusa del exceso de concurrencia para proteger la “seguridad” de los asistentes. Pantoja sabía con días de antelación que una proporción de ciudadanos mayor de la habitual tenía intención de acudir a la sala. Pero en vez de habilitar un lugar de mayor capacidad, que en Montijo sobran, decidió mantenerse inflexible y vaciar el pleno antes incluso de que se llenase.  O lo que es lo mismo, un desalojo preventivo. Sin embargo, y como la historia reciente nos ha enseñado, ciertos eventos de engrandecimiento de sus figuras no requieren los mismos requisitos de seguridad. ¿Agravio comparativo? Decidan ustedes.

Dicho esto ¿creen que el señor Alfonso Pantoja se estaba preocupando del bien estar y la seguridad de la gente, o quizá del suyo propio? Perdonen que ponga en duda la honorabilidad de este señor, pero al igual que sus compañeros de partido, la mayor parte de ellos aun están cortados por el rasero postfranquista. ¿A qué viene tanto temor al pueblo soberano? Señor alcalde, no se preocupe usted. “Al igual que un ciudadano de bien nada tiene que temer de las fuerzas de seguridad, un alcalde de bien tampoco  debe temer a su pueblo”. ¿No le parece? Y es que la frasecita de marras, analizada al inicio de este texto, si le invertimos el sentido, ya no le hace tanta gracia a la Casta política. Fíjese usted como queda: “Un político de bien nada tiene que temer”

El desalojo preventivo no va a traer nada bueno. Un alcalde cobarde no puede escudarse eternamente tras las fuerzas de seguridad. El punto de inflexión siempre llega. En el interior del pleno hubo cierta tensión. El concejal de IU abandonó la sala después de que el señor Alfonso Pantoja lo insultara. Poco después una ciudadana estalló en ira, recordándole al alcalde lo que gran parte de este pueblo piensa de él.

Estos insignificantes altercados apenas son el conato de una explosión infinitamente más grave. Pero ¿qué puede esperar un gobierno que alcanza el poder a base de mentiras electorales e incumple sistemáticamente sus puntos programáticos? En un baile coordinado, toda la cúpula del Partido Popular, desde ministros a alcaldes, justifican su traición y su falta de honestidad con el pueblo español en aras de una obligación suprema que dicen estar cumpliendo. ¿Obligación exactamente hacia quién? Es indignante oír como nuestro alcalde se defiende imponiendo la autoridad que le confirió el proceso electoral— ¡Nosotros somos los representantes del pueblo, elegidos democráticamente!— dice con orgullo.

Los Populares parecen haber olvidado como consiguieron el poder. Y es que cuando un político se hace con el voto ciudadano utilizando la hipocresía de un programa falso, tan solo se representarse a sí mismo. Gobiernan de forma incoherente a sus promesas y a sus discursos, por lo que su cargo nada tiene que ver con la naturaleza real de un representante público. ¿O es que no entienden los principios de la democracia? ¿Pretenden, quizá, que el pueblo vote cada cuatro años, y entre tiempo y tiempo mire y calle como desvalijan su nación? Aclaremos conceptos: Si una vez llegados al gobierno y analizada la situación en tiempo y forma, sea por el motivo que sea, se vieron incapaces de cumplir con sus compromisos, la decencia debería haberles empujado a dimitir, imponiendo por tanto un nuevo proceso electoral, solo que esta vez exponiendo al pueblo las intenciones reales. Esa es la única forma que legitimaría sus actos. De lo contrario el pueblo tendrá la sensación de que las elecciones no son más que un espectáculo circense sin relevancia. Repito, cuando los políticos actúan de forma inconsecuente a su programa, no representan a nadie más que a sí mismos.

Este mes de Marzo hay poco más que mencionar de la sesión plenaria montijana: El PSOE sigue empeñado en seguir presentando mociones inútiles, dirimiendo a nivel local lo que se discute en otras esferas, tanto nacionales como regionales. ¿Consecuencia directa? El hastío y el aburrimiento, con un pueblo que deja de interesarse por el mundo político, embarrado no solo por la corrupción sistémica, sino también por la futilidad de sus miembros.

Al mismo tiempo los socialistas permanecen impasibles ante las palabras y comportamientos facistoides del alcalde, en una especie de estrategia de echarse para atrás, supongo que para que no les salpique la mierda, y luego recoger los cachos. Pero quizá no hayan caído en que esta vez el plan no funcione. Hay un profundo resentimiento que va en aumento, y con consecuencias impredecibles, así que o te mojas tú solito o te acabarán mojando los demás, solo que no podrás decidir con qué te van a mojar. “Lo mismo te llenan de mierda, colega”.

Una vez que el Pleno está en sus estertores es cuando únicamente la gente puede escuchar algún asunto que les concierne de forma directa. Aunque por poco tiempo. La conclusión es que tenemos un equipo de gobierno incapaz de cualquier gestión exitosa. Desde el más sencillo mantenimiento de los acerados, que o están llenos de mierda canina, o rotos por la mala terminación, o construidos en forma y tamaño no reglamentaria,  pasando por unas políticas sociales casi inexistentes, con un paro endémico e irremediable y con un comercio dilapidado, hasta terminar en el reparto sádico de los fondos públicos, con un alcalde empeñado en anteponer el pago de los intereses de deuda bancaria a cualquier otra inversión, siguiendo los dogmas de los recortes y austeridad pública, aunque solo para el pueblo. Ya saben que su sueldo sigue siendo sorprendentemente alto en tiempos de ruina total, y además intocable, como quedó claro tras la moción que pretendía su reducción.

En definitiva, ni el PP, ni el PSOE, ni IU son capaces de presentar un paquete de ideas que convenza o que tenga como objetivo un cambio en nuestra forma de hacer pueblo, de hacer economía y de revertir esta situación. La gente vive con servicios tercermundistas pagando impuestos del primer mundo. Se les castiga a la pobreza mientras sus gobernantes viven en la opulencia, se les priva de lo básico y ni tan siquiera reciben la compresión de sus representantes, se les margina y se les empuja a la exclusión social mientras los que gestionan el poder permanecen impávidos. Se les reclama para el emprendimiento en un entorno viciado, contaminado y destruido económicamente, sin decirles que todas sus expectativas naufragarán cuando se encuentren con la realidad de la ausencia de consumo. Se les miente, se falsean datos y se ofrecen golosinas, como aquella bruja de la casa de chocolate, que en realidad solo pretendía comerse a los niños.

¿Acaso no os dais cuenta, montijanos, que aquellos que habéis elegido no tienen la más remota idea de como sustituir la economía de especulación por una economía real y sostenible?

Piratas de Extremadura presentará sus propuestas reales, su visión de como hacer política. Pero no lo haremos en las sedes de los grandes partidos, como ellos pretenden tras solicitar esas extravagantes reuniones de ideas. Lo haremos públicamente, para todo el que quiera escuchar, e intentaremos que al menos la gente pueda soñar con la esperanza de que las cosas se pueden hacer de forma muy distinta, que existen alternativas, y que pueden llevarse a cabo, solo que para ello hay que estar libre de compromisos con las fortunas, bancos y grandes empresarios de este país. Cosa que no les pasa a los grandes partidos. Ellos jamás gobernarán para el pueblo, porque no pueden hacerlo. Sus finanzas y su mantenimiento como estructura dependen de préstamos y favores, que una vez llegados al gobierno han de ser devueltos en forma de alta traición a la patria.

Mario López Sánchez (Vocal de Piratas de Extremadura)

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