Alcalde versus Narcotraficante ¿Quién es más peligroso?


1607-35_Pesttafel_Augsburg_anagoria“Una enorme responsabilidad”; es la excusa que nos propuso el excelentísimo alcalde de Montijo para justificar su desorbitado sueldo que, como evidencia la cruda realidad, se eleva muy por encima de los niveles de renta percápita, sin dejar de mencionar el espeluznante nivel de paro, más allá del 40% (record histórico).

“Una enorme responsabilidad”, dice el hijo adoptado. Aunque la pregunta clave es ¿hacia quién y hacia qué intereses? En teoría nuestro alcalde se debe a los montijanos. Pero, ¿se aproxima la teoría a la realidad? Y aunque la mayoría ya sabemos la respuesta, es una pena que nuestro politizado sistema judicial no traduzca lo dicho por el alcalde en una buena temporada a la sombra, como merecería cualquier representante público que alcanza el poder a base de falacias, embustes y una enorme dosis de cinismo.

En una sola carta no puedo alargarme tanto como quisiera, así que en este caso solo voy a tratar ejemplos prácticos sobre las responsabilidades del alcalde con respecto a la salud pública, y como la dejación de funciones es tanto o más peligrosa para la población que las actividades criminales de cualquier narcotraficante. ¡Como lo oyen! No es ninguna exageración. O si no lo creen continúen leyendo.

De nuevo llega la primavera, y con ella el aumento de las temperaturas, que tras unos meses más nos dejará el asfixiante verano extremeño y mucho más calor.

Cualquier persona con conocimientos básicos de biología sabe que esta circunstancia, mezclada con cierto grado de humedad, conlleva peligros inherentes de plagas insectívoras, que por sí solas no representan gran problema, pero que si las fusionamos con la lamentable dejación total de las funciones municipales en lo referido a limpieza y salubridad de la vía pública y el control de otras plagas animales, como palomos o ratas, la situación puede tornarse realmente peligrosa.

Un insecto por sí solo, como antes he dicho, en la inmensa mayoría de los casos no representa más que incordios. Pero ¿qué pasa si ese insecto transporta los patógenos que contiene la sangre o los excrementos de los mamíferos y aves que conviven con nosotros?

Vayamos al caso de las ratas: Hace ya más de un año que en Montijo no se programa un control sobre la población de esta especie, que si encuentra buenas condiciones en el subsuelo jamás sube a la superficie. Pero que en caso de superpoblación es normal verlas escabullirse por calles y casas. Las enfermedades que puede trasmitir un insecto que pica a una rata y que luego pica a un humano van desde la fiebre tifoidea, la tuberculosis, fiebre hemorrágica, salmonela, cólera, enfermedad del ébola, hepatitis, dengue, malaria…hasta la peste negra. Vamos, que tampoco es para preocuparse, ¿verdad? Por no hablar del peligro directo de una superpoblación de este animal, que ya de por sí aumenta las posibilidades de mordeduras, y con ellas la trasmisión de la fiebre de Haverhill, o la rabia.

Vayamos ahora con el caso de las palomas, que en Montijo también están dejadas de la mano de Dios. Estos animalillos alados son llamados vulgarmente las ratas con alas, y no sin razón. Una paloma también puede trasmitir a un humano una enorme cantidad de enfermedades:

Histoplasmosis: Enfermedad respiratoria que puede provenir del crecimiento de hongos en los excrementos secos de las palomas.

Clamidiosis: Es un bacteria que genera una enfermedad llamada “ornitosis” que se transmite al hombre por inhalación de polvo fecal contaminado

Salmonelosis: Enfermedad, siempre asociada con comida contaminada. Esta contaminación es causada por el excremento de las palomas que transportado por el aire, puede ser absorbido por los equipos de aire acondicionado y ventiladores.

Crytococcosis: Esta enfermedad es causada por un fermento que se encuentra en el intestino de las palomas, se transmite por inhalación de levaduras similares a los hongos. Los humanos pueden contagiarse de los nidos de palomas donde se excretan los agentes infecciosos.

Encefalitis de San Luis: Consiste en una inflamación del sistema nervioso que causa somnolencia, dolor de cabeza y fiebre. Puede desembocar en parálisis, coma y muerte.

Alveolitis alérgica: Es la enfermedad llamada “del pulmón de la paloma”, puede presentarse abruptamente o solapadamente, provoca una alveolitis (proceso inflamatorio en el pulmón) determinado por una reacción de hipersensibilidad a pluma o polvo fecal.

Y esto, amigos míos, solo acaba de empezar. La salud pública es un asunto serio, y un ayuntamiento tiene la soberana obligación de velar por ella. La falta de control de plagas, por sí solo, ya representa un atentado grave contra nuestra seguridad, al que podemos añadirle, como antes he dicho, carencias importantes en la limpieza de calles y en las sanciones hacia las personas que abandonan las deposiciones de los animales domésticos, exponiendo al global de la población.

Los excrementos de perro son también un foco infeccioso de otro parásito unicelular microscópico, llamado Giardia Dudodenalis. Es un frecuente agente productor de diarreas en niños y adultos, como de ciertas bacterias enteropatógenas llamadas salmonellas, que pueden tener efectos muy graves sobre la salud de las personas.

Vemos que el desecho se va consumiendo poco a poco en la calle hasta llegar a ser polvo; posteriormente los residuos circulan en el aire y así permanecen en el ambiente. Se puedan adherir fácilmente a los alimentos expendidos en la calle, e incluso el excremento de perros es respirado por todos, ya que las pequeñas partículas de estos residuos se encuentran en el aire. Las heces de perro son además una agresión estética a la ciudad y el medioambiente, generando malos olores.

¿Creen que los peligros de un ayuntamiento incompetente y una sociedad irresponsables terminan aquí?

Todos somos conscientes de que las cucarachas en Montijo crecen en un número alarmante. Dicho esto voy a hacer lo mismo que con el resto asuntos y exponer una lista de los problemas que pueden ocasionar estos animalillos:

En diferentes experiencias se encontró que las cucarachas están asociadas con bacterias, virus, hongos, helmintos y protozoos.

Con respecto a bacterias se han hallado en condiciones naturales cuarenta especies relacionadas con estos insectos. Además se han realizado investigaciones comprobando que pueden llevar consigo, ya sea en la superficie de su cuerpo o en el intestino las siguientes bacterias:

– Lepra (Mycobacterium leprae)
– Peste bubónica (Pasteurella pestis)
– Disentería (Shigella alkalescens)
– Diarrea infantil (Shigella paradysenteriae)
– Infecciones en tracto urinario (Pseudo aeruginosa)
– Inflamaciones y absesos (Staphylococcus aureus)
– Formación de pus (Staphylococuus spp)
– Infecciones urogenitales e intestino (Escherichia coli)
– Fiebres entéricas y gastroenteritis (Salmonella schottmuelleri, S. Bredeney y S. oranienburg)
– Gastroenteritis (Paracolobactrum aerogenoides, P. Coliforme y Salmonella morbificana)
– Infecciones intestinales (Salmonella anatis)
– Fiebre tyfoidea (Salmonella typhosa)

Hasta aquí solo me he referido al potencial daño que para la salud pública representa la falta de control de plagas y la limpieza general de nuestras calles. Pero ahora hablemos un poco sobre otro peliagudo asunto:

Para tratar lo que la organización mundial de salud piensa sobre el exceso de “ruido” es necesario acceder a las conclusiones de sus agregados europeos, que en su último informe advierte que una exposición continuada al ruido excesivo o a ambientes donde se produzcan sobresaltos sonoros puede llegar a generar niveles indeseables de estrés, irritabilidad, hipertensión, dolores de cabeza, taquicardias, fatiga, sordera, aceleración respiratoria y cardiaca, problemas cardiovasculares, problemas del sueño y molestias digestivas así como la disminución de la capacidad y del apetito sexual, al tiempo que ha contribuido en el alarmante incremento del número de accidentes.

El Artículo 45 de la Constitución Europea dice que “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”

Se llegó a la conclusión de que el ruido o la contaminación acústica constituye un problema  en España, y prueba de ello es que un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo de Europa (OCDE) del año 1.991, ya decía que el nuestro era, a finales de los años ochenta, el país europeo con mayor índice de ruidos, y el segundo en el ranking mundial, después de Japón.

Las perturbaciones por ruidos o sonidos no deseados encuentran variadas y distintas causas, a saber: la proliferación de formas de entretenimiento colectivo  (botellón etc.), el aumento del tráfico rodado, la tecnificación de los procesos fabriles e industriales, la concentración de la población en edificios de pisos y apartamentos densamente ocupados y con deficiente aislamiento acústico, el aumento de aparatos y electrodomésticos generadores de ruido, las obras públicas  etc. En todo caso, guarda indudable relación con la sociedad urbana y de consumo en la que estamos inmersos, que demanda, cada vez con más ansia, nuevos productos, servicios, formas de ocio etc. que, frecuentemente, generan ruidos.

Pero también tenemos casos especiales, que van más allá de la inherente actividad cotidiana del ser humano, como el de Montijo, donde la alcaldía opta por negar sus obligaciones y permitir un descontrol total de las actividades de ocio, el horario de cierre de los locales más problemáticos, el escándalo nocturno en la vía pública, el tráfico rodado con escapes libres y el vandalismo, maximizando ostensiblemente el problema.

Nuestro alcalde ha decidido que no son necesarias patrullas policiales en las zonas de conflicto, por lo que se ha agudizado el nivel de ruidos hasta un punto que supera con mucho los de otras poblaciones de similares características.

Al respecto de la conducción con escapes libres en los vehículos de motor cabe también señalar el daño relativo de los gases contaminantes, que dado la característica especial de esta forma de expulsión, se vierte a la atmósfera un mayor nivel de tóxicos, por lo que no solo afecta al oído del individuo, sino a todo su sistema respiratorio e inmunitario.

En definitiva, la dejación de funciones de cualquier alcalde en los temas relacionados con la salud pública son infinitamente más peligrosos y producen un impacto negativo cuantitativamente mayor que las actividades de cualquier narcotraficante.

Si hablamos de atentados contra la salud pública, los alcaldes incompetentes, como es el caso de Alfonso Pantoja (en Montijo) se llevan el premio gordo. O dicho de otra forma, es exacto decir que un gobierno con errores en el sistema de prioridades, que obvia los problemas ambientales, representa un problema mayor que el mismísimo tráfico de estupefacientes, que al fin y al cabo daña sobre todo la salud del que quiere convertirse en cliente directo.

Es una pena, por tanto, que atentados constantes por omisión de responsabilidades hacia el bien estar social y la salud pública queden sin el castigo que merece, mientras que algún que otro trapichero se traga cuatro años de cárcel por vender dos papelinas de mierda.

“Una enorme responsabilidad”, dice nuestro alcalde que justifica su sueldo. “Una enorme responsabilidad” No lo olviden, ciudadanos de Montijo. Mientras que este incompetente engorda su cuenta bancaria, ustedes acabarán tosiendo sangre. Tiempo al tiempo.

Mario López Sánchez (Vocal de Piratas de Extremadura)

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