Aclaración de Conceptos: “Otra más de Montijo”


Es curioso como ciertos militantes socialistas, ahora concejales por obra y gracia de las listas cerradas y el sistema de elección fascista que impera en sus corporaciones, tienen la desfachatez de insinuar que la voz del pueblo puede tener cierta ilegitimidad por el simple hecho de señalarles con el dedo o mostrar un desacuerdo palpable con sus discursos. En cierto modo es lógico, ya que están acostumbrados a imponer sus principios desde la base misma de su actividad política, que tiene como principal carácter la violación de todas las normas y leyes al respecto del funcionamiento interno de los Partidos políticos. ¿Cómo iban entonces a respetar principios democráticos tan básicos como la libertad de expresión? Pero es aun más fascinante como pretenden convertirse en las víctimas de una supuesta confabulación de individuos radicales, dedicados a la difamación y al insulto gratuito, cuando la triste realidad y las pruebas de facto nos dicen exactamente lo contrario.

En Montijo, que es el caso que mejor conozco, existen algunos concejales/as muy molestos con las Cartas al Director que aparecen en ciertos medios de comunicación, donde mi persona y algún que otro compañero hacemos críticas políticas sobre las gestiones de estos individuos, o más bien sobre su falta de gestión. Igualmente nos preocupa el enorme deterioro que las bases políticas han supuesto para nuestra democracia, mancillando constantemente los procesos de elección de representantes, y vertiendo demagogia y estudiado cinismo que se ha convertido en el único lenguaje factible para esta panda de acomodados vividores, que lejos de poseer una ideología propia, parasitan y se adaptan a los discursos escritos en las esferas más altas de sus Partidos.

Es como un cuento de nunca acabar, que incluso a mí empieza a cansarme. Si el pueblo español quisiera cambiar las cosas o resolver de una vez por todas nuestros problemas institucionales, se implicaría más de lo que lo hace, levantaría su culo horondo del sillón y pelearía como Dios manda por la restauración de la decencia y la democracia. Pero me temo que la Telenovela de la tarde o el último video juego para la Play siempre tendrán más tirón que cualquier proyecto de lucha por la libertad y el progreso social. A veces creo que los españoles se sienten cómodos con esta situación semidictatorial, sin tener que implicarse demasiado, ni tomar decisiones trascendentes… Basta con votar cada cuatro años, y a tomar por culo.

No quiero desviarme del tema principal. He escrito este texto para contestar a una concejala “socialista” de Montijo, con el nombre de Concepción Méndez, que incapaz de rebatir mis argumentos en los medios de comunicación convencionales, (que sería lo propio por su condición de representante popular) prefiere usar su cuenta privada de Facebook para exponer la tragedia de su situación, la terrible persecución ideológica a la que está sometida, y como ese loco (que debo ser yo) mancilla su nombre mientras que ella solo conoce el perdón y las buenas formas.

Para poneros al día os voy a transcribir el último cartelito que ha colocado en su cuenta, y que literalmente dice lo siguiente:

 

ACLARIÓN DE CONCEPTOS.

“No existe el derecho a insultar, ni tampoco a amenazar, nadie tiene derecho a difundir odio.

La libertad de expresión no ampara los crímenes contra la difamación, difundir noticias falsas a sabiendas, ni revelar datos de carácter personal.

Ningún derecho concede el derecho para violar el resto de derechos”.

 

Si me lo permiten voy a reservarme los comentarios al respecto de la construcción del texto. No querría incurrir en ensañamiento… Vayamos mejor a lo que realmente importa.

En primer lugar y antes de seguir, me gustaría aclararle a esta pobre mujer que no tengo ninguna inquina especial contra ella, que mi vida no se centra en criticarla y examinar con lupa sus movimientos. Supongo que debe confundir mi avidez a la hora de escribir sobre sociedad y política con una patología obsesiva hacia su persona. Curioso, además de recomendable que un médico especialista le examine el caso.

 A la antigua alcaldesa socialista, Mercedes Molina, le pasó lo mismo. Por eso es importante que la concejala Concepción entienda que para mí no es más que un personaje insustancial al que tengo que nombrar por exigencias del guión. Si se coloca en medio del fregao, es lógico que le salpiquen la cara. Y precisamente por esta razón, y solo por esa razón, su nombre sale a relucir. Forma parte de las caricaturas políticas montijanas que pueblan el panorama social. Usted lo eligió voluntariamente, y lo hizo sin saber dónde se metía ni cuales eran las reglas del juego. Puede que su falta de preparación para un debate serio la descoloque un poco. Lo entiendo. Más no debe tener miedo a expresarse en los medios de comunicación, ya que si realmente tiene algo que decir, la gramática se la puede corregir cualquier compañero, y la ortografía no va a desmerecer su razonamiento. De hecho yo mismo soy muy dado, de vez en cuando, a meter la pata con la “b” y con la “v”. No son pocos sus compañeros de partido, e incluso algún comunista marxista de los que me considera un neonazi descerebrado, que cuando se quedaban sin argumentos en nuestras discusiones no pestañeaban para recurrir a ese problemilla ortográfico, de carácter eventual, para llamarme analfabeto y borrico. Bueno, son gajes de redactar a toda velocidad más de 3.000 palabras al día. De vez en cuando se cuela algún error. Si solo escribiera un par de frases, como hacen ellos, sería fácil centrar la mente solo en la corrección. Cosa que no ocurre cuando llenas folio tras folio e intentas que su contenido sea medianamente interesante. Por decirlo de otra forma; es un problema del aficionado a la escritura concentrarse más en el contenido que en el continente del texto. Si ese también es su problema, no sea tonta, no se niegue a sí misma la libertad de expresión y la libertad de comunicación con sus votantes. Atrévase a salir al ruedo de los medios, como hace cualquier buen político con las ideas claras y algo que defender. Vuelvo a repetírselo: Para escribir solo hace falta tener algo que decir. Lo demás es secundario.

Aclarado el primer punto sigamos con el resto.

Cualquier persona que lea el Cartel podría llegar a una conclusión equivocada y muy lejos de la realidad. La primera reacción supongo que ha de ser; “Pero señora Concepción ¿Qué es lo que te ha estado haciendo este hombre malo?” En cierto modo me parece muy normal, sobre todo si no conoces los antecedentes. Y aquí es donde entran las pruebas documentales que esta peculiar concejala de izquierdas esconde en las faldiqueras para luego poder presentarse así misma como la víctima de una trama contra su persona y su honor.

Me explico: La señora Concepción Méndez intenta convencer a la concurrencia de su perfil en Facebook (no quiero ni pensar lo que hará en corrillos más personales) que hay un loco suelto, o sea yo, que la ha cogido con su familia y que mi único objetivo en la vida es difamarla y hundirla. Sin embargo los lectores de los medios de comunicación locales y regionales que me conocen y que me han leído en más de una ocasión, saben a ciencia cierta que no tengo ninguna inquina personal contra nadie en concreto, sino que es “toda” la Casta política la que me produce náuseas, cuando no espasmos musculares incontrolados y malestar general. Cuando hablo de política no me gusta quedar atrás a nadie. Tengo textos donde critico las actitudes de la derecha española, como de la izquierda. Actualmente estoy algo más centrado en la falta de democracia interna en los Partidos (una cuestión realmente preocupante), que me lleva a analizar los terribles efectos que esto tiene sobre la democracia en general. Ahí es donde entran nombres como el de esta señora. Pero no se equivoquen; el resto de la lista, como Manolo Gómez, o Charo, o Pedro, me son igualmente factibles.

Es inevitable hacer mención a como esta generación política ha usurpado el poder; una generación que no conoce los principios democráticos ni las reglas y leyes de los partidos, y que auspiciados por sus hermanos mayores Partido, han escalado hasta mancillar el socialismo con su dogmatismo y su lenguaje demagogo impuesto por esos fascistas que idearon el nuevo organigrama, entre los que se destacan el señor Ibarra, el señor Vara o el señor Fuentes. Desde el momento en que sus puestos se eligieron en asambleas cerradas, con voto a mano alzada, o simplemente a dedo, puedo decir en voz alta y con la razón que me suministra la Ley, que se comportaron como golpistas degenerados incapaces de exponerse a la democracia, supongo que aterrados por la posibilidad de perder los privilegios que concede el vasallaje de sus acólitos, dispuesto a vender a su pueblo por cuatro perras gordas y un cómodo sillón donde poder despotricar sin más argumento que la defensa a ultranza del gran lider. No tienen reparos en liquidar a sus opositores y en utilizar cualquier herramienta disponible para destruir socialmente al que no piense como ellos. Se ha hecho y se sigue haciendo. Es una práctica común en su mundo, donde las capacidades intelectuales no son el rasgo principal que se exige, sino la falta absoluta de autocrítica y una carencia cuasi crónica de dignidad, ética y moral. Es una forma perfecta de organizar listas electorales al servicio del partido (y no del pueblo), que dirijan las políticas, ya sean locales, regionales o nacionales a engrandecer el nombre del socialismo por encima de los intereses de la nación, y todo sin hacer preguntas molestas. ¿Ejemplos? Eso mejor en otra carta. Hoy solo vamos a “aclarar conceptos”.

Llegados a este punto, y una vez que tenéis una idea aproximada de la situación, os invito a analizar mis textos con detenimiento, donde estoy seguro que solo encontraréis como “supuesta difamación y atentado contra el honor hacia la señora Concepción Méndez” el haberla definido como ama de casa sin preparación política previa, que al igual que el resto de sus compañeros ostenta su puesto por la famosa e ilegal designación a dedo. ¿Difamación? ¿Atentado contra el honor? Creo que no. Pero las conciencias son muy puñeteras, y quizá sea ella misma la que trata de trasladar su creciente frustración a terceros.

Vayamos ahora al otro lado del telón, y analicemos pormenorizadamente lo que los socialistas de Montijo han hecho conmigo, como caso particular. Aunque no estaría mal que escribiese una serie de capítulos con todas las tropelías de la pandilla de la rosa y el puño, que no son pocas. Todo se verá…

La cuestión es que el lector tenga en su poder datos que quizá desconoce. Empecemos unos años atrás, cuando yo me debatía en una guerra epistolar con la antigua alcaldesa Mercedes Molina y su fiel Jefe de Policía, Gabriel (hoy en día demandado en los tribunales por delitos realmente graves que quizá le cuesten el traje):

Muchos comerciantes nos sentíamos muy molestos por el agravio comparativo que suponía el absoluto descontrol de los mercadillos de los jueves, con mercancías de dudosa procedencia, niños sin escolarizar, puestos ilegales… bueno, lo que se llama un puto desmadre. Esa situación, como no podía ser de otra forma, la denuncié en varias ocasiones a la comisión de gobierno (un órgano local que trata, entre otras cosas, quejas vecinales) Escribí y escribí sin ningún tipo de resultado. (Tengo respuestas realmente alucinantes que encantaría compartir. Pero eso también será en otros textos) Entonces, harto de las burlas del gobierno municipal y del despotismo que le otorga la barrera burocrática que separa al ciudadano del político, un día decidí armarme con la Ley y amenazar a la alcaldesa y al jefe de policía con que si no empezaba de inmediato una investigación para solucionar los desmadres en los centros de venta ambulante, les demandaría por dejación de funciones. Casualmente, al día siguiente, Jueves, apareció el documento más comprometido que yo había enviado a comisión de gobierno, con todos mis datos personales (dirección, teléfono, edad, DNI…) repartido entre los vendedores ambulantes. Tras los intentos de linchamiento, amenazas, insultos etc…, la alcaldesa decía no tener nada que ver, que iba a iniciar una férrea investigación para dilucidar el caso, bla,bla,bla. La cosa es que esa investigación jamás se llevó a cabo. El lector puede sacar sus propias conclusiones. ¿Delitos que se cometieron contra mí? Violación de la Ley de protección de datos, revelación de secreto, violación del derecho al honor y la intimidad, incitación al linchamiento. ¿Y saben ustedes lo que hicieron los militantes socialistas ante tamaña barbaridad institucional? Absolutamente NADA. Incluso llegaron a decir que todo era consecuencia de mi afán de protagonismo. Vamos, que lo de preocuparme por el bien estar de mi gremio y el resto de la ciudadanía nada tuvo que ver. Finalmente el ayuntamiento jamás expedientó a nadie ni se molestó lo más mínimo en intentar dilucidar la autoría. Para ellos la filtración de un documento comprometedor, con un contenido que solo puede trascender desde ciudadano al gobierno, y que además provocó las iras de una comunidad racial a la que nadie tiene el valor de enfrentarse, no tiene la mayor importancia. De hecho, lo que mejor hicieron fue poner todas las trabas posibles. Un pelín sospechoso, diría yo.

Durante años he seguido escribiendo de política local. Se ha vertido demasiada sangre en España para que un grupito de descerebrados fascistas con carnet de izquierdas tengan lo que hay que tener para acallarme a mí. La derecha montijana sabe que he sido tan duro con ellos como con los socialistas. Soy un ciudadano libre, sin más afiliación que mi propia moral, y eso me permite analizar mi entorno desde cualquier punto de vista. Pero los socialistas montijanos se empeñan en pensar que tengo una especial inquina hacia ellos. Supongo que la peculiar obsesión que les aqueja responde a su falta de preparación para contestarme, lo que los coloca en una indefensión intelectual permanente ¿Será eso? No lo se. El caso es que, a mejor herramienta para combatirme, la actual lista socialista de militantes, copiando las técnicas de la antigua alcaldesa Mercedes Molina, me ha difamado, insultado y agredido verbalmente todo lo que le ha sido posible,. En las redes sociales (y lo prueban las copias que tengo de sus conversaciones) me han tachado de mantenido, vago, vicioso, loco petulante, caprichoso, odioso, como un hijo al que no lo quiere ni su familia, degenerado, analfabeto y no se cuantos otros adjetivos que se me escapan. De hecho, al propio marido de la concejala de la que hablo, Conce Méndez, tuve que demandarlo por vejaciones en el cuartel de la Guardia Civil. Tengo a mi disposición los pantallazos de su cuenta Facebook para cualquiera que quiera contrastar la realidad de los datos.

 Por la calle, otro de esos militantes rabiosos que contratan de vez en cuando, a cambio de favores en caso de llegar a gobierno, y que usan para menesteres varios, como reparto de publicidad o para controlar voces discordantes en los estratos sociales más bajos, se permitió el lujo de amenazarme físicamente, como si su hedionda y patética presencia pudiera disuadirme lo más mínimo. Aunque hay que decir que es una interesante y reveladora forma de defender la democracia por parte de los socialistas.

 El propio secretario de organización en Montijo, protegido y sustentado por el Partido con un cómodo puesto en diputación, otorgado a dedo, y de esos en los que el oficio más duro es saber si el café lo tomarás solo o con leche, es otro de los que se enorgullece de su capacidad de trabajo mientras me trata a mí como un pobre trastornado que tiene demasiado tiempo para escribir. Por otro lado entiendo que lo que para él y para sus compañeros supone un trabajo de semanas delante del teclado del ordenador, a mí solo me lleva unos minutos,  lo que quizá provoque el malentendido.

En definitiva; la militancia política montijana del partido socialista quiere que les tengamos un respeto que ellos apenas muestran para con sus ciudadanos, que somos todos, independientemente de nuestra tendencia política. La última tropelía que cometieron conmigo, y con eso termino, fue denunciarme sin prueba alguna por un panfleto que apareció en las calles del pueblo advirtiendo de la procedencia y preparación intelectual de los individuos que se presentaban a las elecciones locales: En primer lugar, el panfleto no contenía ningún tipo de difamación ni falsedad, y en segundo lugar se me acusó de su creación y reparto por el simple hecho de quién soy, sin más pruebas que el estilo políticamente incorrecto que uso para los textos que envío a la prensa. O sea, otra muestra más del despotismo desmesurado que caracteriza al nuevo socialismo, que utiliza sin mesura los fondos públicos y las fuerzas de seguridad del Estado para acallar cualquier resquicio de oposición popular. En otras palabras; ¡Fascismo!

Es el momento de volver a recordar el Cartel que la Concejala Conce Méndez colgó en su muro de Facebook como respuesta a mis críticas epistolares en los medios de comunicación, que bien sea dicho, si violaran la Ley en algún sentido o existiera indicios de difamación, jamás habrían sido publicadas.

  ACLARIÓN DE CONCEPTOS.

“No existe el derecho a insultar, ni tampoco a amenazar, nadie tiene derecho a difundir odio.

La libertad de expresión no ampara los crímenes contra la difamación, difundir noticias falsas a sabiendas, ni revelar datos de carácter personal.

Ningún derecho concede el derecho para violar el resto de derechos”.

Dejemos que el lector siga sacando conclusiones… Pero mientras tanto voy a poner cierto énfasis en el cinismo de esta señora que, vuelvo a repetir, incapaz de defenderse con la palabra, acusa a sus contrincantes de abyectas cualidades que más bien podrían achacarse a ella misma.

El colmo de los colmos, y  colofón de la obra teatral socialista es tener que leer como inflan pecho y me conminan a un debate público, cara a cara, cuando yo vuelva a Montijo, que así es como a los suyos le gusta resolver las diferencias.

Ante esto, y con el punto final esperando, voy a refrescarle un poco la memoria, advirtiéndole de que el que suscribe, antes de volar hacia otras tierras, en no pocas ocasiones solicité debate radiofónico, cara a cara, con la antigua alcaldesa socialista, con el actual secretario general de la corporación local, Manolo Gómez, y con cualquiera que quiera debatir seriamente sobre los problemas de nuestro pueblo. ¿Y sabes, señora Conce, cual fue la respuesta? El más absoluto silencio, resultado de esa estrategia que como prima tiene el vacío mediático alrededor del enemigo con menos capacidad de difusión y promoción.

Estaré realmente encantado de discutir con usted y con cualquier socialista los temas candentes de la actualidad. Y lo haré cara a cara en cuanto tenga ocasión. Claro está, si realmente se atreven, y su invitación no queda solo en otra muestra más del cinismo que les caracteriza.

¿Sabe usted? Aprendí mucho cuando me presenté como independiente a las elecciones montijanas. Aprendí que debería haber sido yo mismo, que debería haber dejado la corrección de un lado y haber actuado de forma mucho más agresiva (entiéndase a nivel dialéctico). Pero entonces cometí el error de dejarme llevar por la inexperiencia. Aunque le aseguro que eso no volverá a pasarme. Por lo que estoy deseando volver a debatir en público, para desquitarme de la novatada.

Un cordial saludo desde los Alpes, que no los Andes.

Mario López Sánchez

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